Impresionantes fotografías en infrarrojo de Chernóbil, la ciudad radioactiva.

Todo cambio en Chernóbil, este lugar nunca volvió hacer el mismo después de la catástrofe. No existen rastros humanos, pero la naturaleza y los animales, no han interrumpido su cotidianidad.

Vladimir Migutin fotógrafo ruso, recientemente aterrizó en la zona de exclusión de Chernóbil, muy bien acompañado por su cámara infrarroja de Kolari Visión. Todo alrededor de la planta de energía nuclear Chernóbil, luce extraño y fuera de contexto, parece haberse detenido en el tiempo.

Migutin junto a su amiga inseparable, una cámara de espectro completo y con filtro infrarrojo de 590 nm, documentó un paisaje surrealista, increíble y fantástico. Unas imágenes sorprendentes, donde se apreció un paraíso, un planeta diferente. Aquí no se observaron rastros de tragedia ni melancolía, este nuevo escenario es magnífico y maravilloso.

Lo que se puede apreciar gracias al filtro infrarrojo de la cámara, es único. Los colores parecen conjugarse de tal manera que ofrece simplemente un espectáculo visual digno de apreciar. Simón un zorro amigable y que merodea en el lugar, posa muy elegantemente sobre un fondo de árboles de color blanco.

Una visita a un paraje inhóspito y en el que se encuentra el fantasma del pasado de lo que fue Chernobyl y esa catástrofe nuclear que puso en aviso a todo el mundo. Aunque hay que decir que no parece que hizo mucho efecto para que nos viéramos en 2011 ante Fukushima en Japón.

Más que una fotografía

Esta peculiar visita de Migutin a Chernóbil, es un simple llamado a comprender y a concientizar, que, la naturaleza es dueña y señora nuestra, también advierte las consecuencias de la tecnología manipulada por el hombre, y el impacto duradero que pueden tener en nuestro planeta tierra.

Se puede apreciar lo invisible como algo nuevo, la luz que alumbra el paisaje abandonado convierte todo aquello en un paraíso mágico y original.

Interesante

Vergüenza mundial,Japón reanudará la caza de Ballenas.

Lamentablemente, esta no sería la primera vez que Japón toma una decisión atenta contra este animal en peligro de extinción.