Tu verdadero “yo” es quien se muestra cuando estás ebrio, según la ciencia.

¿Qué me dirías si te cuento que un estudio reciente ha demostrado que nuestra verdadera personalidad es la que emerge a la superficie cuando estamos bastante pasados de tragos? ¡Pues así es!

Todos hemos vivido este tipo de situaciones, y si somos honestos, reconoceremos que no es una sola vez en la vida. El momento en que las copas “se nos suben a la cabeza” y perdemos el control de nuestras acciones, comenzando a actuar de una forma que, estando sobrios, no nos habría pasado por la mente.

Algunos se vuelven el alma de la fiesta, unos verdaderos comediantes profesionales, otros son enamoradizos y hay los que hasta bailan como en “Dance with the stars” (Bailando con las estrellas). Todos al día siguiente pretenden no recordar nada de lo sucedido y culpan al alcohol. Pero un reciente estudio está por revelar una gran verdad que cambiará eso para siempre. 

Un estudio revelador

La Clinical Psychological Science de los Estados Unidos acaba de desvelar un misterio que ha servido de cortina a cientos de personas a lo largo del mundo; el alcohol no altera tu forma de ser.

La Universidad de Purdue y la Universidad de Missouri, decidieron trabajar juntas para investigar si realmente el consumo de alcohol podía alterar nuestra personalidad, tal y como solemos decir, cuando hacemos algo incómodo.

Es decir, que cuando estas pasado de tragos, tu personalidad no cambia, sigues siendo exactamente la misma persona que eras antes de comenzar a beber, por lo que tus acciones te pertenecen únicamente a ti.

Luego de tomar a un grupo significativo de jóvenes, junto a sus amigos de años, se les aplicaron algunos cuestionarios, con preguntas estratégicas.
Una parte de los encuestados fueron invitados a beber mientras que sus amigos permanecieron sobrios, a manera de grupo control. 

Una vez que el grupo experimental estuvo bastante pasado de tragos, volvieron a aplicarles el mismo cuestionario.

Los participantes manifestaron sentirse muy distintos, a pesar de que sus respuestas no revelaron tal cosa, más aun, sus amigos de toda la vida reconocieron que no había ningún cambio de importancia en su personalidad salvo tal vez, que se mostraban mucho más extrovertidos que antes de comenzar a ingerir alcohol.

“Los participantes experimentaron diferencias en los 5 factores del modelo de personalidad» dijo Rachel Winograd científica de la U. De MissouriPero la extraversión fue el único factor percibido con suficiente fuerza para marcar diferencia entre el alcoholismo y la sobriedad”, agregó

Los estudios determinaron que lo que nos da ese toque romántico, comediante o incluso agresivo es la predisposición que es lo que se conoce como el efecto placebo; aquello que llevas programado en tu mente dirá la forma en que reaccionarás. Evidentemente, esto se refiere a un consumo de alcohol moderado, en el que las personas aún son conscientes de sus acciones aunque digan que las “tonterías” que hicieron son culpa de las bebidas de más.

Así que de ahora en adelante, asume las consecuencias de esas divertidas horas, sabiendo que ese es tú verdadero “yo”

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